
Últimamente apenas escribo, bueno, aunque la verdad, no sé si realmente esta
empresa de palabras podría titularla "escribir"...
A veces pienso que escribir es algo más, si eso es, algo parecido a un gran semáforo en
verde que permite el paso al viario rodado de un papel eso que denominamos emociones, ideas, imaginación y siga usted contando.
Yo - conductor temerario - no puedo negar, en mi particular viaje a través de los días, que si existe algo que me quema realmente, ese es el semáforo en ámbar. Un semáforo en
ámbar es una incertidumbre, un peligro, una propuesta insegura, una frase descorazonada, y si me apuras un suicida torpe en el abismo de un papel en blanco, como ves, no es lo mío eso de extremar precauciones.
Uno se acostumbra a sobrellevar un semáforo en
rojo, es fácil creedme, - punto muerto - entre otras cosas siempre está el recurso de ampliar esa colección de ciento de cajetillas de cigarrillos que guardas en los pulmones, o bien, te puedes dedicar a la contemplación piadosa del ruido en la ventana.
Esto parece de locos, pero de veras....
A veces pienso que escribir es algo más,
si eso es,
algo parecido,
algo parecido a un semáforo
verde,
si eso es,
un delirio donde gastar neumáticos de tinta sin temor a derrapar.
post-data: amigas de barna, saludos.