
Quisiera contarte (contarme) algo divertido, estaría bien reir juntos...
Me gustaría robarte una noche cómplice, a punta de abrazos. Me gustaría disfrutar de tu cercanía y que tus manos, en rebeldia, desmascarasen una a una las intenciones que duermen bajo mi piel, aunque solo fuera roce a roce, palmo a palmo, amontonando pecados en nuestros labios.
Estaría bien que las leyes de nuestras vidas se borraran del espejo, al menos en esta noche complice, al menos en ese diminuto pais de libertad fugaz que convoca nuestro abrazo.
Pero sabes, entonces ocurre que la desnudez es la ropa que mejor te sienta y a este Adán solo le queda la certeza de tu paraiso.
¿cuanto queda para hacer de nuestros minutos eterno paraiso?