Alguien vuelve calle abajo...
Alguien camina sembrando palabras breves y concretas en la tierra calma de las horas, palabras titubeantes que se crecen entre el ruido de los zaguanes, en la pequeña rendija de presagios por las que un tímido viento pasea solemne y apresurado.
En la puerta del ocaso, relampagea el silencio entre el pañuelo de caricias descosidas por el día, mientras, mientras bajo el manto gris del asfalto la verde hierba crece, espontanea, natural, transparente, como el verso feliz que desempaña la noche del humo triste de la memoria.
Alguien vuela calle arriba...
Alguien surca las aceras acomodando la mirada en la corriente desnuda de los sueños, en el puzzle inacabado del destino y sus reliquias.
En la ventana de la noche, bailan a ritmo de vals las sombras de la locura de los cuerpos, con la fina cadencia de la cruda realidad, mientras, mientras sobre la frágil alfombra de la esperanza, las palabras renacen como un infinito soplo
de
vida.
P-D: me temo que no puedo volar sin ustedes
A esta misma hora, en la que yo me afanada por agradecerles vuestra imperturbable amistad, en un lugar, no muy lejano...
Una paciente anonima en sus deseos, era desconectada
del respirador artificial que le habia mantenido con vida durante
9 años
